Inicio / Análisis / El negocio de los festivales

En los últimos años, el Perú ha vivido un auge notorio de festivales y conciertos. Casos como el Festival San Juan de Ucayali, que atrajo a más de 20 mil visitantes, o el regreso de Vivo x el Rock como uno de los festivales más grandes de rock de la región, confirman que el negocio de los festivales está creciendo con fuerza. Sin embargo, este crecimiento no debe ser el único indicador usado. La pregunta que vale la pena hacerse es si este crecimiento se traduce en mejores oportunidades para nuevas bandas, o si simplemente es un negocio cada vez más grande que no cambia nada.
Jose Lindley, productor musical y especialista en gestión de derechos musicales, lo explica en una entrevista con el Diario Gestión: las plataformas de streaming visibilizan, pero no garantizan ingresos reales. El dinero real radica en los shows en vivo, la sincronización con marcas o la venta directa. Esto convierte el circuito de conciertos y festivales en la pieza central del soporte de un músico independiente.
Revisar el line-up de festivales próximos demuestra un patrón de comportamiento donde predominan bandas ya establecidas hace más de una década y algunos títulos internacionales. Renzo Lancho, de la banda Dale Vuelta, describe esta dinámica y efectúa una crítica importante: que buena parte de los espacios reducidos que quedan disponibles, que deberían ser para bandas nuevas, son ocupados por bandas tributo que no aportan nada nuevo a la escena.
Afortunadamente, aún existen plataformas que intentan cerrar esta brecha. Aplicativos como Pro Indie Music buscan democratizar el acceso de los artistas independientes peruanos a oportunidades reales dentro de la industria. Es un intento de construir el marco institucional que necesita la escena peruana, una iniciativa privada donde todavía falta apoyo público.
El resultado es una paradoja crítica: los festivales musicales, que cada vez se hacen más grandes y más lucrativos, no representan que la escena musical peruana realmente haya crecido o se haya profesionalizado. Simplemente representa un crecimiento en el negocio. Y mientras esa brecha exista, el tamaño de un festival no reflejará un desarrollo real en la escena musical.